Antes que nada, una advertencia: Las anteriores entradas las redacté de forma contemporánea al viaje. Ésta lo hago una semana después de haber regresado. La vida no me dio para hacerlo durante mi estancia en Roma y aprovecho ahora unos momentos de descanso en una casa de retiros llamada Montefalco para hacerlo.

El sábado 20 de junio (2026) realicé una visita guiada, acompañado por unos chicos de Cavabianca, el seminario internacional del Opus Dei en Roma. Fuimos a la Iglesia Trinitá dei Monti, la que está arriba de la famosa escalinata de Piazza Spagna. Anejo a esta Iglesia está Villa Medici, donde estuvo recluido Galileo durante su proceso inquisitorial. La idea del paseo era recordar a Galileo y su proceso, visitando los lugares vinculados a él. La Iglesia tiene un claustro, muy emparentado anteriormente con el reino de Francia, que ahora administra la Comunidad Emmanuele, una organización carismática de origen francés. Una chica de esa comunidad fue nuestra guía. Al salir buscamos una placa escondida, que recuerda la estancia de Galileo en la Villa Medici.

Placa que recuerda la estancia de Galileo en Villa Medici

La siguiente estación fue la visita a la Iglesia de Santa María sopra Minerva, pues en el palacio que está al lado de la Iglesia fue juzgado Galileo y ahí pronunció, siempre que sea una anécdota verídica, pues no hay constancia de ello, su famosa frase: “Eppur si muove” (“Y, sin embargo, se mueve”). Una vez cumplido nuestro objetivo nos fuimos a tomar una cerveza. No fue tarea fácil, porque era temprano y los bares abren hasta las 12 del día, pero finalmente encontramos un lugar donde pude disfrutar de una deliciosa Guinness (típica cerveza irlandesa oscura).

Galleria Colonna

Después de la cerveza nos separamos. Los chicos volvieron a la casa, yo continué mis correrías por Roma. La siguiente visita fue al Palacio Colonna o Galería Colonna, mejor conocido como “el Versalles de Roma”. No lo puedo confirmar, pues nunca he estado en Versalles, pero sí puedo decir que, de lejos, es lo más lujoso que he visto en Roma. En mis estancias anteriores en la ciudad del Tíber nunca lo había visitado, siendo esta mi primera vez allí, y espero que no sea la última. Superó todas mis expectativas en cuanto a concentración de belleza se refiere. Era un desbordarse de hermosura, para donde miraras había esplendor, equilibrio, armonía, derroche: el piso, las paredes, las columnas, las esculturas, las pinturas, el techo… Me gustó especialmente la Sala Grande, cuya bóveda está adornada con una serie de frescos que recuerdan la Batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571); una de las batallas más decisivas de la historia, en la que participó Marco Antonio II Colonna, como almirante de la escuadra pontificia (fue una batalla naval entre la Santa Alianza: Estados Pontificios, República de Venecia y España, contra el Imperio Turco). No quedaba centímetro cuadrado sin aprovechar, de modo que resultaba, de algún modo, empalagoso. Tiene también unos jardines muy bonitos, que escalan y suben por el Quirinale (una de las 7 colinas de Roma), teniendo en la parte superior una soberbia vista de la ciudad. El jardín está adornado con fuentes, esculturas y sarcófagos de la Roma Imperial.

Batalla de Lepanto en Galleria Colonna

Luego, aproveché para caminar sin rumbo fijo por esa zona. Pasé frente a la Universidad Gregoriana, la casa de estudios de los jesuitas, la más importante universidad pontificia. Mis pies me llevaron nuevamente a la Fontana di Trevi, que está muy cerca, para luego subir al Palazzo Quirinale, sede del Presidente Italiano, con una hermosa plaza, adornada con los Dióscuros, Castor y Pólux, así como una fuente y un obelisco.

Dióscuros, fuente y obelisco en el Quirinale

La siguiente estación fue el Palazzo Barberini. Es un lugar importante para la historia y la cultura occidental. ¿Por qué? Por varios motivos. La familia Barberini alcanzó preminencia en el siglo XVII cuando Urbano VIII, Barberini, fue elegido Papa. En Roma es famosa la frase: “Lo que no hicieron los bárbaros lo hicieron las Barberini”. De ahí proviene la expresión “nepotismo”. ¿Por qué? Porque el Papa nombró cardenal a su sobrino (nipote en italiano). Ciertamente no fue el primer Papa en nombrar cardenal a uno de sus sobrinos (Ya Bonifacio VIII en el siglo XIV lo hizo), pero quizá su sobrino fue uno de los que más poder y lujo acumuló. El Palazzo es actualmente la Galería Nacional de Arte Antiguo de Italia. Tiene una pinacoteca maravillosa, así como dos escaleras barrocas monumentales, realizadas por los dos arquitectos que se disputaban la gloria en el barroco italiano: Bernini y Borromini.

De ahí, para seguir con Borromini, fui a visitar la cercana Iglesia de San Carlo alle quattro fontane, dedicada a San Carlos Borromeo, construida bajo el mecenazgo del Cardenal Francesco Barberini. La Iglesia está regentada por padres trinitarios, y es la muestra por excelencia de un tipo particular del barroco, característico del arquitecto suizo Borromini (era del Cantón Ticino de Suiza).

Interior de la bóveda, en San Carlo alle quattro fontane, Borromini

La siguiente escala de mi recorrido fue la Basílica de San Lorenzo fuori le mura (afuera de las murallas de Roma). Es uno de los más bellos ejemplos de cómo el cristianismo primitivo -las basílicas paleocristianas- supieron servirse de elementos arquitectónicos romanos (de la Roma Imperial, pagana), para elaborar magníficas iglesias cristianas. Me tocó además disfrutar de la iglesia plenamente iluminada, pues justo llegué al final de una boda. En el interior se disfruta de diversos estilos de columnas romanas, que se han utilizado para construir el templo. Pude ver la parrilla donde asaron al pobre de San Lorenzo, así como el sarcófago con sus restos mortales. También está enterrado ahí el Beato Pío IX, en una capilla decimonónica que intenta imitar el estilo paleocristiano a base de mosaicos. En el nártex de la basílica, además de unos hermosos frescos medievales y sarcófagos romanos, se encuentra la tumba del Siervo de Dios Alcide de Gasperi, uno de “los padres de Europa” (primeros promotores de la Unión Europea) y fundador de la Democracia Cristiana en Italia. Fue un ejemplo de político católico coherente, que amaba a su patria, así como a Europa, y que hoy está en proceso de canonización.

Parrilla de san Lorenzo

La última escala del día de hoy fue el intento infructuoso de visitar la Basílica de Santa Agnese fuori le mura (Santa Inés fuera de las murallas de Roma), que está relativamente cerca de San Lorenzo. Lamentablemente la Basílica, una de las más antiguas de Roma, pues fue construida por la hija del Emperador Constantino, llamada Constantina, en el año 324, sobre las catacumbas que albergaban los restos de santa Inés, estaba cerrada. Al lado de la Basílica se encuentra el Mausoleo de Santa Constanza, donde fue enterrada Constantina, hija del Emperador Constantino, y que es una de las joyas del arte bizantino y paleocristiano de Roma. Lamentablemente llegué cuando empezaba una boda, de modo que no lo pude ver con calma, aunque sí pude tomar algunas fotos de los mosaicos de decoran su techo, combinando simbolismo cristiano y pagano, así como de la nave circular de la Iglesia. Aproveché para pedir por el matrimonio que se estaba celebrando en esos momentos, para que fueran fieles, felices y fecundos. Después de esto volví a la casa, lamentablemente el transporte romano jugó en mi contra y no alcancé a llegar para la cena.

Mosaicos en el techo del Mausoleo de santa Constanza