En el año 2024 el Papa Francisco escribió una carta “Sobre el papel de la literatura en la formación” (Roma, 17-VII-2024), invitando a los fieles y hombres de buena voluntad a cultivar su espíritu a través de la lectura. No está de más su invitación en una época donde estamos acostumbrados a tener varias ventanas abiertas en el smartphone y en la laptop, y donde muchas veces matamos el tiempo haciendo scrolling. Mientras las pantallas tienden a alienarnos, cuando no a esclavizarnos creando sutiles o férreas dependencias, la literatura, en cambio, expande las alas del espíritu y nos libera interiormente. Por que sí, aunque a veces lo olvidemos, tenemos espíritu, una realidad viva que necesita alimento. Ese alimento muchas veces consiste en las relaciones auténticamente humanas, y otras consiste en la buena literatura, otra forma humana de compartir y enriquecer el alma.

Con esa idea de fondo, es muy enriquecedor analizar la gran sabiduría que esconden las buenas lecturas. Muchas veces resulta útil subrayar (ahora es más fácil con los libros digitales) las ideas originales o aquello que nos llega al corazón. Así, poco a poco, a través de la lectura podemos convertirnos en “expertos en humanidad”, mientras vamos atesorando, como monedas de oro intelectual, las buenas ideas, los buenos modos de decir, las cargas de profundidad que con frecuencia esconden los libros.

Hace unos días concluí una sencilla novela: “La Protegida”, de Rafael Tarradas Bultó.  Muy bien armada y ambientada, con un desarrollo no previsible y por eso mismo original y sugerente. Y ahí, como quien no quiere la cosa, el autor va poniendo en la boca de los protagonistas, auténticos tesoros de sabiduría humana. Al finalizar la lectura hice un elenco de las frases que realmente enriquecieron mi espíritu, al tiempo que me entretenían. Fueron 62 las que registré. En este breve texto recojo algunas de ellas (no todas, porque muchas sólo se entienden conociendo la trama de la novela), como un aperitivo para invitar al lector a redescubrir el placer de descansar sumergiéndose en la lectura y desconectándose, aunque sea brevemente, de la red.

  1. “Eran tan pobres como felices; es decir, muy ricos, al fin y al cabo”.
  2. “Sara se dio cuenta de que, incluso en el peor momento, había gente con menos suerte”.
  3.  “Lucas era parco en detalles intencionadamente, evitaba en cada ocasión hacer preguntas incómodas, volviendo en cambio sobre sus años felices en Villanueva, cuando aún no sabían que la felicidad estaba en la vida simple y llena de carencias que habían tenido”.
  4. “Era imposible que un lugar en el que las desgracias se acumulaban una encima de la otra fuera alegre”.
  5. “Respecto a la bondad…, aprenderás que la verdadera se muestra cuando se nos pone a prueba. Es muy fácil repartir el dinero que te sobra (y que no has ganado) entre los pobres”.
  6. “Si eres silencioso, paciente y observador, meterás menos la pata y, lo mejor, verás cómo la meten los demás. A menudo la respuesta más adecuada es tan solo escuchar”.
  7. “Fíjate siempre. Las personas acostumbradas a lo bueno nunca temen alabar lo de los demás. Tampoco se quejan ni desprecian lo humilde. En cambio, el dinero nuevo siempre se queja, como dando a entender que nada es suficiente. Hablan de sus casas, coches, joyas… como si fueran poca cosa, porque en realidad los que se saben poca cosa son ellos mismos. ¡Ah! Y nunca echan flores a lo de los demás porque temen parecer impresionados cuando quieren parecer cómodos y acostumbrados a todo lo bueno. No hay nada más fácil de detectar que un nuevo rico”.
  8. “El que se forma decide su destino. El que no lo hace debe esperar a que el destino decida por él”.
  9. “Sara a menudo pensaba que eran mejores que ella en casi todo, y que probablemente una de las razones de que lo fueran era que aceptaban las vicisitudes y trataban de superarlas sin rencor. Ojalá ella fuera así”.
  10. “Recuerda siempre: las oportunidades no aparecen, aunque a ti te lo parezca ahora, las oportunidades las crea uno mismo”.
  11. “Y siempre se compara lo que se ve porque lo que llevamos dentro nadie lo conoce de verdad… Envidiamos a las personas por sus ropas, no por sus corazones, no por lo que sienten, la felicidad o la paz que llevan los más afortunados en su interior. Eso envidiaría yo, pero como lo desconozco, solo me comparo conmigo misma… y con mi ayer. Haz lo mismo, serás más feliz”.
  12. “A veces pensaba que su obsesión por ordenar lo que la rodeaba era tan solo una consecuencia de su incapacidad para poner orden en lo que tenía dentro”.
  13. “—Demuéstralo. Nuestros actos siempre hablan más claro que nuestras palabras”.
  14. “No tengo amigos porque la mayoría de las veces tenerlos es una decisión, una que implica sacrificios que yo nunca he estado dispuesta a hacer”.
  15. “Defraudo poco porque conozco mis límites y no los oculto. Es mucho mejor opción. Cuando nadie espera nada de ti, solo puedes mejorar su impresión, y lo prefiero a lo contrario. Ten amigos solo si estás seguro…, y si decides tenerlos, hazlo bien”.
  16. “Te querría aunque me clavaras un puñal. La simpatía y la amistad son diferentes, requieren esfuerzo” (comparando el amor de una madre con la amistad con otras personas).
  17. “La peor desgracia no es la muerte, sino haber vivido sin propósito”.
  18. “Es una pena que tan a menudo sea la desgracia y no la felicidad la que nos haga madurar”.
  19. “El tiempo, la edad, el entorno nos impregnan de muchas cosas que cambian nuestros pareceres. Si lo que te habías prometido no es conveniente, no lo cumplas y, cuando dudes, piensa en la gente que te quiere, respira hondo, tómate tu tiempo, despréndete de lo que te atormenta y luego haz lo que les enorgullecería”.
  20. “Sabía que ninguna amistad real se forjaba entre personas que no eran capaces de mirarse a los ojos de igual a igual”.
  21. “Nadie puede permanecer en el lugar equivocado demasiado tiempo salvo que sea muy tonto”.
  22. “Les recomiendo que en la vida se guíen por este criterio: si ven que el entorno a su alrededor no los hace mejores, busquen otro, porque el que ocupan los está haciendo peores”.
  23. “Hijo mío, recuerda siempre quién se quedó contigo cuando los demás encontraron la excusa para abandonarte. Esa es tu gente”.
  24. “Al afortunado que mantenía la ilusión de las primeras veces mientras la vida le brindaba sucesivas repeticiones”.
  25. “Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”.
  26. “Odio a los que nunca dicen no, a los que dan vanas esperanzas por cobardía, disfrazándolas de pena, de piedad o de cordialidad”.
  27.  “La mayoría de las personas con las que nos relacionamos son como las hojas. Decoran nuestra vida, la alegran con su color, pero cuando llega el otoño, o el viento, desaparecen”.
  28. “Elegir no siempre significa ganar, pero no elegir es perder seguro. Date una oportunidad. Dásela a ella”.
  29. “Hasta los más optimistas acaban por sentirse desgraciados si la vida los apalea demasiadas veces”.
  30.  “Nadie se abre los ojos como uno mismo. Eso hice yo y, bueno, mi matrimonio fue un completo desastre, uno con momentos de gran diversión, aunque desastroso, pero no hay mayor tristeza que la de creer que has tenido la felicidad a tu alcance y la has dejado pasar. Esa tristeza no viene del destino, sino del remordimiento del «¿y si?» y de la falta de valor”.
  31.  “La felicidad auténtica suele ser más difícil de borrar que la infelicidad, y Sara había sido feliz en sus breves visitas a esas tierras”.
  32.  “A veces, la vida nos pone en caminos que no entendemos hasta que llegamos al destino”.
  33.  “Dios lleva años viéndote aplaudir la felicidad ajena sin envidia, y por eso ahora te ha llegado el turno. Ahora te toca ser feliz a ti”.
  34. “Ser independiente es muy diferente de ser egoísta”.
  35. “No era especialmente feo, pero sí epítome de la mediocridad”.
  36.  “Cada vida tiene muchas rutas hacia la felicidad, así que no desespere si una se ha truncado, porque probablemente haya otra muy placentera cerca”.
  37. “Pase página y mire hacia atrás con cariño, pero sin nostalgia. La nostalgia es un pesado lastre”.
  38. “A mi edad volvemos a los recuerdos lejanos porque somos incapaces de crear unos nuevos igual de bellos”.
  39. “El amor puede llegar de muchas formas, todas diferentes, en cada momento de la vida. A veces nace de una amistad. A veces de una pasión”.
  40. “A veces hace falta la voz más inesperada para llegar a la conclusión más lógica”.
  41. “… y es que tienes inteligencia y falta de complejos y no se necesita más para desenvolverse en cualquier situación”.
  42. “En ese caso te escucharé. Eso ya es algo. A menudo necesitamos menos a las mentes brillantes que nos hablan que a los corazones pacientes que nos escuchan. Cuéntame qué es lo que te pasa”.
  43. “Hágase un favor y piense como yo: si no ha podido coger el tren es que quizás no debía cogerlo. Quién sabe si no haberlo hecho la ha salvado de alguna desgracia. Las cosas pasan siempre por algo y en asumirlas como vienen está el secreto de la felicidad”.
  44. “Había sido un día de finales, «pero los finales siempre marcan nuevos inicios», se dijo armándose de fuerza”.
  45. “Es usted optimista. —Mucho, es lo más práctico. Y…, aunque lo bueno tarde en llegar a veces, el tiempo pasará de todas formas, así que prefiero pasarlo contento…, ilusionado”.
  46. “Uno no puede pasarse la vida recordando lo que ha hecho mal si ya no lo puede cambiar”.
  47. “Mientras tanto, haga caso a una infanta de España que lo intenta con todas sus fuerzas: siga siendo libre, no hay nada de lo que uno se arrepienta menos”.
  48. “Se besaron encontrando en el otro el refugio de paz y bienestar que el cuerpo les pedía, un lugar al que escapar de los problemas”.
  49. “Es más fácil hacer una cabaña de paja que una catedral, pero no tienen nada que ver. Si no te esfuerzas en conseguir lo bueno, siempre tendrás lo simple. Y tú no eres así. La felicidad requiere esfuerzo”.
  50. “Pero ella también necesitaba salvarse. Necesitaba parar, respirar, dejar de exigirse tanto y agradecer lo que la vida le ponía delante sin preguntarse si lo merecía”.
  51. “Sonrió, tratando de acostumbrarse a vivir la felicidad con sosiego, sin necesidad de saltar de una ilusión a otra, disfrutando con calma, sin miedo a que la suerte se apagase, evitando la costumbre, tan humana, de no disfrutar del ocaso de los buenos momentos porque después llegue la noche. De no gozar plenamente de los domingos, solo porque tras ellos llegue el lunes”.
  52. “Se dijo que aquel era el sueño que había perseguido sin saberlo. Había llegado a un lugar que no pretendía, a una vida que no esperaba, pero, cada uno de sus pasos, sin saberlo, la había acercado a aquel instante. Su vida invitaba a la esperanza, porque la imagen de la que formaba parte era el ejemplo de que la última palabra nunca está dicha y que la vida, como un fresno viejo, brota una y otra vez, aunque reciba cortes y hachazos”.
  53. “Porque, en definitiva, el hogar es el lugar en el que uno deja de huir”.

Espero que algunas de estas reflexiones, cual “monedas de oro de las bodas del gran rey” (San Josemaría Escrivá), inspiren al amable lector y, sobre todo, lo animen a lanzarse habitualmente en los brazos de un buen libro, alimentando así el alma y el corazón. Seguro que de esa riqueza se beneficiarán las personas de tu entorno.