Por fin la Santa Iglesia se ha pronunciado de forma clara y oficial sobre el fenómeno de Medjugorje, después de más de 40 años de apariciones de la Virgen. La Santa Sede, a través del Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha publicado un interesante documento titulado: “Nota sobre la experiencia espiritual vinculada a Medjugorje”. Vale la pena sumergirse en el texto pues, en algunos aspectos, resulta novedoso el modo de tratar las apariciones de la Virgen.

¿En qué radicaría la novedad? Pienso que en tres aspectos. Uno que ya va siendo habitual durante este año, es consecuencia de la nueva praxis de la Santa Sede, establecida por las Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales,del 17-V-2024.Es decir, ya la Iglesia no reconoce el carácter sobrenatural del evento, sino simplemente otorga su nihil obstat (nada obsta), para que se pueda dar culto o permitir a los fieles el fomento de esa devoción.

Tucho Fernández, Prefecto Dicasterio Doctrina de la Fe

Los otros dos aspectos son más propios o característicos de Medjugorje, y están relacionados. Por un lado -y es quizá el aspecto más llamativo- reconocer que “los dones carismáticos (gratiae gratis datae) no exigen necesariamente la perfección moral de las personas implicadas para poder actuar”. Y, por tanto, “las conclusiones de esta Nota no implican un juicio sobre la vida moral de los presuntos videntes”. Digamos que estábamos acostumbrados al binomio: apariciones de la Virgen – santidad de los videntes (así fue en Lourdes con santa Bernadette, o en Fátima con Santa Jacinta y san Francisco Marto). Ahora la Iglesia nos dice que, siendo deseable, no necesariamente tiene que ser así.

La tercera característica, también novedosa, es que la Santa Sede hace una criba del mensaje de Medjugorje, fruto de un concienzudo trabajo de análisis de los mismos, distinguiendo entre aquellos que no presentan reparos doctrinales o pastorales -la mayoría- de aquellos que presentan algún inconveniente. Explicando “que tales fenómenos «a veces aparecen relacionados con experiencias humanas confusas, expresiones teológicamente imprecisas o intereses no del todo legítimos». Esto no excluye la posibilidad de «algún error de orden natural no debido a una mala intención, sino a la percepción subjetiva del fenómeno»”. Es decir, no todo el mensaje de Medjugorje tiene el mismo valor religioso, moral, teológico.

Hechas estas salvedades, el documento reconoce el valor tremendamente positivo de los abundantes frutos espirituales de Medjugorje. La valoración de todo el conjunto es sumamente positiva: “Lo específico del lugar consiste en un gran número de estos frutos: abundantes conversiones; frecuente retorno a la práctica sacramental (Eucaristía y reconciliación); numerosas vocaciones a la vida sacerdotal, religiosa y matrimonial; profundización de la vida de fe; una práctica más intensa de la oración; numerosas reconciliaciones entre los esposos y la renovación de la vida matrimonial y familiar”. Con frecuencia el texto pone el énfasis en que estas conversiones son más bien fruto del encuentro con la Virgen, que del trato con los presuntos videntes.

Llama también la atención, y es una característica propia de este santuario, el que sea meta de peregrinación no sólo para católicos, sino también para ortodoxos e incluso musulmanes. El mensaje de la Reina de la Paz tiene tintes ecuménicos e incluso de diálogo interreligioso: “En la tierra estáis divididos, pero todos sois mis hijos. Musulmanes, ortodoxos, católicos, todos sois iguales ante mi Hijo y ante mí. Todos sois mis hijos. Esto no significa que todas las religiones sean iguales ante Dios, pero los hombres sí lo son”. “No sois verdaderos cristianos si no respetáis a vuestros hermanos de otras religiones”. Es particularmente aguda la observación mariana de que las religiones no son iguales, pero los hombres sí lo son cara a Dios.

Quizá el contenido más rico del texto pontificio lo constituya el apartado: “Aspectos centrales del mensaje”. A lo largo del mismo -la parte más extensa del documento- se van pergeñando con orden las líneas maestras del extensísimo corpus del mensaje mariano. Representa un considerable esfuerzo de síntesis y de análisis de los numerosísimos mensajes de la Virgen, a lo largo de más de cuarenta años.

De alguna forma tal esfuerzo constituye un consistente cuadro de la espiritualidad mariológica propuesta por la Reina de la Paz en Medjugorje. Todas las entradas del texto al respecto son valiosas, las enumeramos para hacernos una idea de por donde va el mensaje de la Virgen: La Reina de la Paz. La paz que brota de la caridad. El Rey de la Paz. Sólo Dios -abandono total en Dios-“la Virgen no se coloca a sí misma en el centro sino que se muestra plenamente orientada hacia nuestra unión con Dios”. Cristocentrismo. La acción del Espíritu Santo. La llamada a la conversión, “La conversión parece ser el núcleo del mensaje de la Gospa”. El fuerte peso del mal y del pecado. La oración. La centralidad de la Misa. La comunión fraterna. Alegría y gratitud. El testimonio de los fieles: “testimoniar la fe y el amor con la vida”. La vida eterna. Tenemos así dibujado con fuertes trazos todo un programa de espiritualidad mariana para nuestra vida ordinaria. En esta síntesis se encuentra, quizá, la principal aportación del documento pontificio.

La siguiente parte del documento la constituye el parágrafo: “Aclaraciones necesarias”. Ahí se señalan algunos aspectos que requieren ciertas reservas sobre el contenido del mensaje mariano. En realidad, sólo hay un mensaje que tiene un error teológico: “la expresión aislada de «mi Hijo, uno y trino, os ama» (02.11.2017)”.  Además de esto “algunos pocos mensajes se alejan de estos contenidos positivos y edificantes e incluso parece que llegan a contradecirlos. Es conveniente estar atentos para que estos pocos elementos confusos no oscurezcan la belleza del conjunto”. Como ya se ha explicado más arriba, esta parte constituye una aproximación novedosa, pues casi pareciera que estaríamos “enmendándole la plana a la Virgen”.

Esos textos son susceptibles de interpretaciones poco correctas, teológica o pastoralmente. Se pueden agrupar en los siguientes rubros: Reprimendas y amenazas. Los mensajes a la parroquia. La insistencia incesante sobre la escucha de los mensajes. “Autoexaltación” de la Virgen, especialmente cuando utiliza expresiones como “mi plan” o “mi proyecto”. También en el “posible uso impropio de la palabra mediadora”. Por otra parte, comparando estos mensajes con otros de la misma Virgen -es decir, no aislándolos, sino considerándolos en su contexto-, adquieren su justa dimensión. “En realidad, es la misma Gospa quien invita a relativizar los propios mensajes”. Por ejemplo: “No vayáis en busca de cosas extraordinarias, sino tomad el Evangelio, leedlo y todo os será claro” (12.11.1982). “Conviene recordar que el conjunto de los mensajes tiene un fuerte acento teocéntrico y cristológico”.

Esta parte del texto concluye sugiriendo un hermoso mensaje como síntesis de la propuesta evangélica de Medjugorje:

“Mi deseo es el de acercaros cada vez más a Jesús y a Su Corazón traspasado, para que vosotros seáis capaces de comprender el inmenso amor con el que se ha entregado por cada uno de vosotros. Por eso, queridos hijos, orad para que de vuestros corazones pueda brotar una fuente de amor hacia cada persona, incluso hacia quienes os odian y os desprecian. De esa manera, seréis capaces de vencer, con el amor de Jesús, todas las miserias de este mundo lleno de sufrimientos, el cual no tiene esperanza para aquellos que no conocen a Jesús” (25.11.1991).

Finalmente es texto ofrece unas sencillas conclusiones sobre lo que significa el “nihil obstat” concedido al fenómeno espiritual y religioso de Medjugorje:

“A través del nihil obstat sobre un acontecimiento espiritual, los fieles pueden dar su asentimiento de forma prudente. Si bien esto no implica una declaración del carácter sobrenatural del fenómeno en cuestión, y recordando que los fieles no están obligados a creerlo, el nihil obstat indica que estos últimos pueden recibir un estímulo positivo para su vida cristiana a través de esta propuesta espiritual y autoriza el culto público… La valoración de los abundantes y difundidos frutos, tan bellos y positivos, no implica declarar como auténticos los presuntos acontecimientos sobrenaturales sino, solamente, poner en evidencia que «en medio de» este fenómeno espiritual de Medjugorje el Espíritu Santo actúa eficazmente para el bien de los fieles. Por tanto, se invita a apreciar y compartir el valor pastoral de esta propuesta espiritual”.

Dicho mal y pronto, el nihil obstat nos permite a lo fieles considerar como sobrenatural el fenómeno espiritual de Medjugorje, es decir, podemos tomar como auténticas las apariciones de la Reina de la Paz, y beneficiarnos de los maravillosos frutos de su rico mensaje.